Testimonios

En esta sección encontrarás testimonios de algunos de mis clientes.
 
 
Testimonio 1
ALIX FERNANDEZ
Hace 3 años tomé un diplomado en el desarrollo de habilidades blandas en el Instituto Sion. Y gracias a este diplomado mis relaciones laborales e interpersonales evolucionaron significativamente.
Testimonio 2
KELIANA CAMACHO
No es un ángel, ni superhéroe con poderes extraordinarios… Es la doctora Maira Ropero con la habilidad de sacar del abismo a quien se siente triste y atemorizado. Hoy soy fuerte, segura y sonrío más. De verdad, ¡muchas gracias, Doc!
Testimonio 3
ANA MARÍA CÓRDOBA
Mi experiencia cuando tuve la oportunidad de tener charlas contigo fue maravillosa porque me hiciste ver lo encantador que puede ser la crianza de los hijos siendo padres que tomen decisiones asertivas frente a los retos que dicha experiencia de vida va presentando. Adicionalmente, el mensaje positivo que transmites ayuda a sentir que cada día se pude mejorar. Y algo que nunca olvido es aquello que siempre recuerdas: que los niños no tienen problema alguno, el problema lo tienen los adultos. Ellos son un simple reflejo de lo que ven. Mil gracias por todos tus consejos. Abrazos.
Testimonio 4
HERLENCY GUTIÉRREZ B.
Maira Ropero, sencillamente es mi psicóloga favorita. ¡Ah! Verdad que es la única que tengo… Hacer frente a los temores y proyectar lo que se quiere hasta alcanzarlo son solo dos de los aspectos en los que ella me ha ayudado. La quiero, doc.
Testimonio 5
NANCY FLÓREZ
Mis experiencias con Maira Ropero como paciente han sido maravillosas, de una ayuda muy valiosa para mi vida, en todos los aspectos, tanto personales, de pareja, de mi hogar, familiar, con la empresa y como amiga. Sus consejos, su profesionalismo, sus capacidades intelectuales, su don de gente, su ética profesional, su bondad, su humanización… Es una profesional integra, un ejemplo se seguir y admirar. Quisiera poder decirle al mundo la importancia de buscar una ayuda que nos apoye, cuando lo necesitamos pero con profesionales como Maira Ropero.
Testimonio 6
ANÓNIMO
De manera recurrente había experimentado frustración frente a diversos deseos en el campo laboral. Solía pensar que el simple deseo sería suficiente y que a ello se debía sumar la ayuda de gente cercana que gozaban de relaciones o “poder” para canalizar mi llegada a ese lugar que soñaba. Esa frustración, sin advertirlo fue quebrándole las alas a mis ganas de soñar, y el silencio se convirtió en mi aliado. El fracaso en mi relación sentimental de sumó a mi estado emocional y, como suele suceder, no determiné ni elegí cómo canalizar la forma y destino para exorcizar estos “demonios”. Pero así como la energía, que no se destruye, sino que se transforma, mis emociones malsanas se transformaron en enojos y resentimientos, sentimientos que se descargan sin mesura sobre mi pequeño hijo cada vez que, según mi distorsionado juicio, se equivocaba. Tanta era mi equivocación, que sus pequeñas y normalísimas fallas las castigaba con gritos y en ocasiones con castigo. En medio del dolor y la impotencia comencé a pensar que mi hijo padecía dislexia.

Pero por el amor a mi hijo y las mismas ganas de lograr un estado agradable con mi hijo, busqué la ayuda de una psicóloga, y para bendición, las recomendaciones me llevaron a la Dra. Maira Ropero.
Después de analizar a mi hijo en una sencilla conversación acompañada de dibujos y escrituras, hizo un acertado diagnóstico: el problema no estaba en mi hijo, estaba en mí. Fue con ella con quien descubrí lo que al principio de este testimonio escribí, porque debo reconocerlo, no era consciente de lo que me pasaba. Unas sesiones en las que como una Coach, me condujo a identificar, reconocer, perdonar y volver a empezar a creer en mí. Me ayudó a volver a soñar. Fue así como aspiré con libertad a llegar a ser la gerente regional de un gremio respetado e influyente en Colombia; empecé a ver antes de que las cosas ocurrieran, así fue mas fácil identificar cada estación del camino, que no era otra cosa que tareas por realizar (preparar, tocar las puertas y sobre todo orar creyendo que era posible). Finalmente, me liberé de la depresión (que no reconocía), mi relación con mi hijo empezó a cambiar y su rendimiento académico a mejorar. Y claro que sí, hice las tareas, liberé la fe, acudí a mi Dios y a las personas, y llegué a la gerencia que en ese momento era un sueño remoto.
Gracias Doctora Maira. Eres un ángel en mi camino, porque éste es uno de tres importantes logros que he alcanzado con tu ayuda.